Un libro para aprender a ser los
padres que nos hubiera gustado tener. Ése es el fin de este libro. Un libro para padres de hoy, pero que trata
de nuestro futuro: los niños y jóvenes de hoy.
¿Para qué
este libro?
Quienes
me conocen saben que soy una psicóloga que escribe (que no es lo mismo que una
escritora) y que cuatro de los cinco libros que he escrito hasta hoy se
relacionan con temas como codependencia o relaciones de pareja.
Sin
embargo, soy una ferviente convencida de que la relación más trascendente en la
vida es la relación con nuestros hijos. Y es de tal trascendencia, que cuando educamos a nuestros hijos,
estamos realmente educando a nuestros nietos. Así de importante y
trascendente será nuestro legado. De ahí el gran para qué escribirlo.
Además,
es necesario contar con literatura que nos ayude a encontrar las respuestas a
preguntas como las siguientes:
¿Por qué
a pesar de darles tanto son adolescentes y adultos infelices e inconformes con
la vida y son buleados o bulean a otros?
¿Por qué
a pesar de que nos esmeramos en su educación, al punto de inscribirlos en
colegios que exceden por mucho nuestra capacidad económica, muchas veces son
tan desconsiderados?
¿Por qué,
si ellos no tuvieron las carencias que nosotros padecimos en la infancia,
parecen ser tan infelices?
¿Por qué
si son tan inteligentes, tienen problemas de alcohol, drogas y tantas nuevas
conductas adictivas, como el apoyo la tecnología?
¿Por qué
permitimos que nos ofendan sin límites y toleramos sus tiranías?
Y, lo más
importante…
¿Por qué,
si crecieron con tanto, son profundamente disfuncionales para sostener
relaciones afectivas de calidad?
Como ves,
éste es un libro que tiene un gran para qué. Para dar a sus lectores
conocimientos y herramientas (el know how)
que les ayuden a ser los padres a nosotros hubiera gustado tener
La idea
de escribir este libro surgió en el año 2005, durante un viaje a la Argentina,
en el que pude convivir con la madre de mi segundo esposo (Pablo) y esto me
llevó a una profunda reflexión sobre la diferencia entre los valores y estilos
de crianza entre dos mujeres. Particularmente, las madres de dos hombres
adultos con los que yo había convivido por años.
De ahí
surgió la idea de titular a este libro Las
dos Teres inicialmente. Porque ambas compartían el mismo diminutivo. Pero
ese título no era comercial, por ello elegí Paternaje
basado en principios.
Todo esto,
aunado a la experiencia de ser terapeuta
de adolescentes y familias, me ha permitido comprobar que la conducta de los padres tiene la mayor incidencia en el destino
de sus hijos.
de adolescentes y familias, me ha permitido comprobar que la conducta de los padres tiene la mayor incidencia en el destino
de sus hijos.
Debo
reconocer que debí esperar al fallecimiento de la segunda de las Teres para empezar
con la escritura y la posterior publicación de esta obra, pues si bien es un
documento lleno de reconocimiento para una, para la otra era un compendio de
errores y permisividades basadas en la culpa durante la crianza de un hijo.
Las
actitudes y las elecciones de vida de cada una de estas mujeres, fueron
ABSOLUTAMENTE determinantes en la vida de sus hijos… y me hizo ver claramente cuánta
necesidad de encontrar una brújula de principios y nuevos paradigmas que se
constituyan en mapas funcionales en el camino del paternaje existe.
¿Para
quienes? Para todos. Para cualquiera. No necesariamente tienen que ser padres
o madres. Si pudiéramos dar una definición simple de “maternaje” y “paternaje”,
sería “Acción y efecto de ser madre o padre”.
Quiero
resaltar la importancia de la acción, del estar siendo que implica el término
“paternaje” que no puede ser definida “sólo” por una la condición biológica, por
lo que adquiere más carácter de verbo que de sustantivo, que indica un presente
continuo, un estar siendo no sólo desde un papel preestablecido, sino desde una
elección de ser en el presente.
Esto nos
lleva a pensar en la diversidad y en las posibilidades, en padres y madres
biológicos que eligen no ejercer el paternaje, en abuelos, hermanos mayores,
padrinos y tíos y también en familias sustitutas e incluso instituciones, que
eligen ejercer un paternaje con sus sobrinos, nietos o ahijados en todos aquellos
que asumen como propia la acción de ser responsables y quizá mucho más que los
propios padres.
Sí, leíste
bien, hay un refrán que dice así: “Tener
un hijo no te convierte en padre, así como tener un piano no te convierte en
pianista”. Coincido.
El
paternaje es una responsabilidad que se elige asumir. Aunque no sean tus hijos
biológicos puedes ejercer el paternaje con cualquier niño o adolescente a quien
tú puedas aportar algo tan decisivo y fundamental en su vida como tu ejemplo de
vivir basado en principios.
Un libro
para dejar de hacer las cosas bien y empezar a hacer las cosas correctas con
respecto a la crianza de nuestros hijos biológicos o elegidos.

Estaré feliz de encontrarte
ahí. Gracias por elegir leerme.
Gabriela
Torres de Moroso Bussetti
Octubre 2018
Octubre 2018

